Click here

jul 25

¿Sabes? me idealizo. Quizás me deje llevar por esa imagen que tengo en mi cabeza de aquel muchacho de 17 que solía ser. Mejor dicho, que me gustaba ser. Pero aquello fue cambiando y con el tiempo me fui dando cuenta de que conforme pasaba el tiempo, yo que me creía tan adulto y mayor, que había caminado por otros mundos y cambiado a mejor, todo eso quedó en nada y que tengo en la cabeza una imagen de mi que no soy.

Es fácil ver el mundo con estos ojos. Me veo guapo, con esas expresiones y esos gestos que alguna vez he expresado y que me gustaron al verlos. Aquellas risas, las posturas dedicadas al sol, esas miradas… que un día se quedaron ahí y que hoy son parte de mi interpretación de mi rutina.

Luego, llego al espejo por la mañana y digo: ¡Ostia! Me da como vergüenza. No por ser lo que soy ahora, soy bastante conformista, pero por el hecho de que no soy lo que quisiera ser, o más bien, lo que era. Tengo la sensación de que dejé escapar tontamente ese momento y ahora por más que quiera no se si llegaré a rozarlo.

Es como esa casa que siempre quieres tener, con pequeñas cosas que has visto en otros sitios y has dicho: ¡Así será mi casa cuando tenga una!. Todo al garete. Si tan solo fuera tan fácil como escribirlo e imaginar que es así, como me veo en mi cabeza, si fuera ese héroe de calle que le patea el culo a los ladrones o ese empresario con algo de pasta y buenas ideas en la cabeza… entonces, si fuera así, tendría una inimaginable historia que contar. Cada día podríamos contar una profesión distinta y ser el protagonista de muchos de los sueños que tienen la mayoría de los seres.

Alomejor pienso que mi vida sería idealmente una serie de infortunios y entonces sería un desdichado que da pena, que por otra parte no estaría mal porque si cambiara el rumbo todo sería felicidad y sería como esas novelas con final feliz de un pobre vagabundo y una hermosa muchacha.

Pero luego, llega un espejo y te rompe en mil pedazos todo eso. Es curioso que los espejismos que se forman en mi cabeza se parten con un espejo. Pero, prefiero esto que sentirme bien frente a un espejo y tener una vida llena de vivencias que acaben con mi vida.

Jesús Gálvez, Una inimaginable historia que contar (Julio 2009)

Sobre esta entrada:

Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada através del feed RSS 2.0.
Puedes dejar tu opinión, o enlazarla a tu propio website.
(requerido)
(requerido)